miércoles, 7 de noviembre de 2007
martes, 6 de noviembre de 2007
¿Y por qué no?

Este es un buen día para liberarse de lo que creemos ser.
Es un buen día para salir en busca de lo que realmente somos.
Pero no bajemos la vista... ya no hay asfalto.
El suelo está enmoquetado con las plumas caídas de nuestras alas...
... y mientras un sólo día nos escondamos de la verdad, será un día no vivido.
lunes, 5 de noviembre de 2007
La puerta del corazón
El peregrino no es un solitario, aunque a veces encuentre consuelo en el pecho de la soledad.
El peregrino camina entre los demás, aunque no tenga muy claro dónde esta la
frontera que separa lo que es tú de lo que es yo.Se encuentra con miradas que no son la suya y se pregunta por qué le arde el pecho ante cada una de ellas.
Observa a esa mujer a la que le cuesta levantar unas bolsas. No la conoce pero se pregunta si eso es suficiente motivo para no abrirle la puerta de su corazón.
La mira de nuevo y se pregunta si esa misma señora le fuese presentada mañana, como la madre de la mujer que ama, como un familiar que acaba de llegar del pueblo, como la madre de su mejor amigo o cualquier otra cosa cercana a su universo familiar, no le daría un vuelco en el corazón al verla en la calle en apuros. Saltaría como un resorte.
La diferencia es que ya se establece un vinculo emocional, cuya fuerza es proporcional a la cercanía.
¿Debe el peregrino sentir menos por esa mujer porque no la
conoce?¿Debe caminar con la puerta del corazón cerrada hasta que encuentra un rostro conocido?
El peregrino cree que no. El beneficio que recibe de caminar con las puertas abiertas no es comparable a los de poner un derecho de admisión.
Ve a su propia madre en esa mujer, a sus hijos en todos los niños, a su musa en todas las mujeres, a su hermano en todos los hombres. Ve a su compañero en cada árbol, en las flores, en los animales.
Ve el planeta en el que vive como su propia madre (Pachamama).
Y Dios es su padre. El Padre. Abba.
Esa es su fuerza.
No nos menospreciemos.
domingo, 4 de noviembre de 2007
Lugares comunes
Adolfo Aristarain siempre ha mostrado una gran sensibilidad en sus películas.
Sus personajes revelan un profundo conocimiento del alma humana y pone en su boca aunténticos discursos que sientan cátedra.
Lo más interesante es que añade mucha información visual en sus películas y casi nunca la historia llega igual para hombres que para mujeres. Podeis empezar a debatir para demostrarlo.
Esta escena de Lugares Comunes es una de mis preferidas y es un dialogo que cualquier hombre debería pronunciar alguna vez en su vida. También es cierto que toda mujer debería escuchar esto en algún momento.
Para mi humilde opinión, sencillamente genial... ¿Será esto el amor?
Sus personajes revelan un profundo conocimiento del alma humana y pone en su boca aunténticos discursos que sientan cátedra.
Lo más interesante es que añade mucha información visual en sus películas y casi nunca la historia llega igual para hombres que para mujeres. Podeis empezar a debatir para demostrarlo.
Esta escena de Lugares Comunes es una de mis preferidas y es un dialogo que cualquier hombre debería pronunciar alguna vez en su vida. También es cierto que toda mujer debería escuchar esto en algún momento.
Para mi humilde opinión, sencillamente genial... ¿Será esto el amor?
viernes, 2 de noviembre de 2007
El coman(Dante) Tibbets

La historia es conocida.
El 6 de Agosto de 1945, un B-29 dejó caer la primera bomba atómica sobre la población de Hiroshima. La llamaron little boy.
El resultado, más de 80.000 muertos y 300.000 afectados gravemente.
El señor que apretó el botoncito se llamaba Paul Tibbets.
Y ayer le llegó su turno. Murió con 92 años.
Me sorprendió la noticia, pues no tenía ni idea de que este personaje aún estuviera vivo y me asomé un poco a las noticias para conocer algo más de él.
Lo que más llama la atención es que jamás se mostró arrepentido públicamente de su acción e, incluso, se dedicó a firmar fotos del hongo como un artista puede firmar sobre un cuadro. Le sacó un buen rendimiento económico. Supongo que sintió que es lo más grande que había hecho nunca.Su dedo borró la vida.
Su nombre se asoció para siempre con la muerte, aunque algunos le llamen libertad.
Y lo que es peor, no sólo se contentó con esa asociación sino que hizo lo mismo con el de su santa madre al bautizar el B-29 con su nombre: Enola Gay.
El pacto se ha sellado ayer, al cerrar los ojos justo el día que dedicamos a la muerte, a los difuntos. Esa lista que él se encargó de engordar.
El destino siempre tan irónico.
¿Su larga vida habrá sido un premio o una condena? Quien sabe...
Recuerdo ahora las palabras de Simón Wiesenthal, cuando le preguntaron por qué había dedicado los años que pasó en campos de concentración nazis apuntando los nombres de los torturadores. Por qué se pasó más de 50 años de su vida persiguiendoles por todo el mundo, estropeándoles el plácido retiro.
La respuesta no pudo ser más sencilla y contundente.
Dijo que cuando se muriera no sabría si se iba a encontrar co
n los casi cien miembros de su familia asesinados por los nazis. No sabía si en la otra vida se (re)encontraría con sus compañeros de reclusión y tortura.Pero que si era así, quería poder mirarles a los ojos y decirles que él hizo algo.
Siguiendo este argumento me imagino hoy al amigo Tibbets repartiendo orgulloso fotos firmadas de su hongo a todas sus víctimas.
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